lunes, 19 de febrero de 2018

Cambio climático: los chicos de Davos lo tienen claro

Fuente: World Economic Forum. Global Risks Report 2018



Más que por la posibilidad de deslizarse pendiente abajo sobre la nieve, la localidad de Davos es hoy día conocida por aislarse ahí los líderes mundiales en sus reuniones convocadas por el World Economic Forum y emitir sus juicios sobre nuestro futuro (en el cual tienen la amabilidad de incidir). Parte de este loable ejercicio es la edición del Global Risks Report. Pues bien, como se puede apreciar en el gráfico que encabeza esta entrada, extraído del citado informe, el cambio climático se reconoce no sólo en su mera existencia sino como el factor más relevante de entre los riesgos que acechan a la humanidad. Sus vínculos con la desestabilización de los ecosistemas, las crisis alimentarias y la pérdida de biodiversidad son evidentes y científicamente documentados.

Si las grandes multinacionales de seguros –expertas en la gestión de riesgos–, y si el gran capital –experto en preocuparse por sus futuros rendimientos–, tienen claro que el cambio climático es el Reto Número 1, más vale mentalizarse y ocuparse. No sólo a nivel global, también a nivel local; no sólo en las grandes ciudades, también el medio rural; no sólo en las grandes empresas, también en las pequeñas.

De cara a lo que significa esto para ese puntito en el mapamundi que es la comarca de Tacoronte-Acentejo, y particularmente para su sector vitivinícola, se plantean algunos interrogantes:

·         Deberíamos obtener/producir la información necesaria para calibrar las implicaciones que tendrá este cambio en las condiciones naturales para el cultivo del viñedo en la comarca. ¿Seremos capaces de reunir esta información?
·         También convendría prepararse en materia de infraestructuras. Mayores y más frecuentes periodos de sequía implican cambios en las necesidades de riego y la optimización tecnológica del mismo. ¿Cuáles son las zonas en las que no tenemos estas infraestructuras pero donde las necesitaremos en el futuro?
·         La viña necesita menos agua que otros cultivos también presentes en la comarca. ¿Habrá efectos de desplazamiento? ¿Sobrevivirá la papa de secano? ¿Subirá la viña al monte? ¿Veremos un progresivo cambio varietal? ¿Es la Listán apta para estos retos o es vulnerable?
·         El cambio climático también incide en la presión ambiental de patógenos. ¿Cómo se modificará el calendario y la incidencia de las plagas? ¿Habrá otras nuevas? ¿Cuáles? ¿Estamos preparando los remedios para luchar contra ellas?

Mudar y mutar un viñedo no es cuestión de días, es cuestión de muchos años. En este contexto, limitarse a esperar sentado no parece buena opción. Los de Davos también saben eso. ¿Y nosotros?

D.G.

lunes, 12 de febrero de 2018

El injerto en viña





En este método de propagación vegetativa y asexual, el vástago o púa de una determinada variedad se inserta en el patrón de otra variedad. Las plantas de vid que serán injertadas deben estar sanas, vigorosas y relativamente jóvenes. Aunque el tipo de injertos varía, generalmente el injerto más utilizado en la comarca es el de hendidura y prácticamente el único requisito para que el injerto pegue es que el contacto entre púa y patrón, sea en la capa de células situadas debajo de la corteza, llamada “cambium”. Esta área puede secarse fácilmente por lo que hay que procurar mantener la humedad en la misma.

La formación de las púas se realiza con un trozo de sarmiento al que le dejaremos una, dos o tres yemas en estado de reposo. Formamos una cuña en el extremo de las púas cuya longitud es de 5 veces su diámetro. Con este tipo de púa realizaremos el injerto de hendidura simple o doble. La mejor época para el injerto es antes del inicio de la floración para evitar que la circulación de la sabia provoque una sangría en el patrón. Aunque el injerto se suele utilizar para varios fines el más extendido en la comarca, es el del cambio de variedad y en estos casos ya que el diámetro del patrón lo permite se ponen dos púas en los costados del corte, como se observa en las imágenes.

De cualquier modo para tener éxito con el mismo, se requiere también de sutileza y práctica.

F. D.

lunes, 5 de febrero de 2018

¿Me lo tomo en casa?



Las bebidas más consumidas en mi barrio en bares, tascas o cafeterías son el café cortado, la cerveza y el vino. Esto no es algo raro en mi barrio; es más, creo que dicho patrón se da también probablemente en el resto del territorio nacional.

En mi barrio, dependiendo del bar o cafetería, un café cortado –y sus distintas modalidades: corto, largo, barraquito, leche y leche, …–suele costar entre 0,80€ y 1,20€, dependiendo más del “glamour” del lugar que del producto en sí. En el supermercado del barrio, un tetrabrik de un litro de leche cuesta entre 0,60€ y 0,95€ dependiendo de la marca; y el paquete de café molido de 250 gramos puede rondar 1,30€ e incluso menos.

En el caso de las cervezas, los precios también varían en el bar según los formatos o marcas en mi barrio; siendo carísimas las autodenominadas “artesanas” con precios oscilantes entre 2,20€ y 3€ si te despistas; y más asequible a los bolsillos los botellines tradicionales o cañas, que puedes encontrar alrededor de 1€ o de 1,50€. Obviamente, si acudo al supermercado de la esquina estos precios por unidad nunca llegan a 1€ (observación: las cervezas artesanas no suelen estar en los lineales de los supermercados; ya se sabe, son exclusivas y limitadas).

En el caso del vino, la copa suele costar en bar o tasca entre 1,50€ y 2,30€ con la particularidad siguiente que siempre me ha llamado la atención: el precio de la copa de vino es inversamente proporcional a la distancia kilométrica de procedencia del vino; esto es, la copa de vino más cara se corresponde con el vino que se hace a la vuelta de la esquina, en mi propio barrio o en el de al lado. Mención aparte –seguramente para un debate mayor– es apuntar que con dos copas de vino de mi barrio en la tasca de mi barrio, me compro una botella de ese vino en la bodega de mi barrio.

Seguramente todos tengan razón –desde el restaurador al distribuidor o el propio bodeguero– con argumentos que llevan a instaurar tales precios disparatados que no convencen a todos los involucrados (céteris páribus el resto de variables que condiciona al local: calidad del producto, alquiler, salarios, gastos de mantenimiento, impuestos, …); pero obviamente, flaco favor se hace en la apuesta por el producto local y el paisaje que genera. Concretamente en el caso del vino, supongo que al bar en cuestión irán cada día más viticultores y bodegueros de mi propio barrio que aquellos “viticultores y bodegueros que viven en la Conchinchina aunque sus vinos estén en el barrio”; de ahí que los que conocemos los precios en origen (bodega) nos sorprendamos continuamente con los precios de “nuestros vinos en la barra del bar del barrio”. Quizás es de suponer que el encuentro social que proporciona el bar vale merecidamente pagar ese plus que nos ahorraríamos consumiéndolo en casa; lo digo como consumidor, más que nada por buscar una respuesta al trampantojo establecido.


Santi S.

lunes, 29 de enero de 2018

Tiempo de poner de moda la viticultura



La enología lleva tiempo de moda, se ha hablado durante los últimos tiempos del “boom” que se ha generado alrededor de una botella de vino. Damas del vino, jóvenes enólogos que firman elaboraciones a lo largo y ancho del territorio español. En definitiva, eclosión del sector de bodegas y renovación en las mismas. Nuevos envases para elaboraciones: “acero; barricas de madera y acero; depósitos en forma de huevo; fermentaciones en ánfora de cemento y más”, en cuanto a la manera de comercializar el producto final el mismo movimiento novedoso: “bag in box; latas; vidrios de todas las formas y colores y más”. En cierres no nos hemos quedado tampoco quietos: “tapón de corcho; tapón sintético de todos los colores; tapón de rosca; tapón de vidrio y más”.

Pero, mientras todos estos cambios se dan en el sector de bodegas, ¿qué cambios se dan en el sector vitícola?, ¿dónde está el boom del viñedo?, se va a una velocidad lenta, el toro nos ha cogido y el tan nombrado “Cambio Climático” solo ha servido para escribir artículos, organizar congresos en su nombre, pero no es una realidad trasladada al campo. No se apuesta decididamente por actuaciones llevadas a la viña. Son contadas, las empresas del sector que han apostado por experimentar y aplicar medidas concretas en su viñedo y estudiar los resultados obtenidos.

La campaña de la vendimia de 2017, nos ha puesto sobre aviso a todo el sector en las diferentes regiones vitícolas del panorama español, dándose circunstancias meteorológicas totalmente “sorprendentes”… –Y lo peor es que se cree–, que han venido para quedarse… ¿Será este motivo suficiente para empezar a poner de moda la viña y su cultivo entre los jóvenes y se empiece a generar el “boom de los jóvenes viticultores”? Que así sea.

Mari Paz Gil

lunes, 22 de enero de 2018

Nuevas tendencias en alimentación: Food Report 2018

Desde Alemania llegan algunos apuntes interesantes sobre las tendencias en los mercados de alimentación del continente europeo. En el FoodReport 2018, Hanni Rützler acuña algunas palabras claves para describirlas (https://www.zukunftsinstitut.de/artikel/food-report-2018/):

1. Meet Food. Hace referencia a la creciente importancia de la comida como ocasión social que refleja y refuerza los vínculos relacionales entre las personas.

2. Female Connoisseurs. Las preferencias femeninas adquieren un protagonismo cada vez mayor y se convierten de segmento de mercado en marcadoras generales de las tendencias.

3. The New Breakfast. Si antes el desayuno vivía una posición marginal y marginada en el mundo gastronómico, ahora se están convirtiendo en el inicio culinario del día: individualizado, Casual Style, International Flair.

4. Veggies. La verdura es ahora la estrella en el plato y resta protagonismo a las carnes. Verdura fresca de calidad, preparada con respeto, claro está.

5. De-processing. Las preferencias están dando la espalda a los alimentos procesados. Lo natural sin transformar triunfa. Tiene su precio, exige un saber hacer, pero está creciendo.

Todo ello suena un tanto a la famosa "dieta mediterránea", ¿verdad? No vaya a ser que los nórdicos se vuelvan mediterráneos mientras los sureños pierdan el norte.



D.G.

lunes, 8 de enero de 2018

Aula Formativa Tacoronte-Acentejo 2018



El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo ofrece una oferta formativa para 2018 orientada tanto al consumidor general como a los profesionales del sector vitivinícola. Interesantes propuestas enológicas serán abordadas durante los primeros cinco meses del año que comienza en horario de 17h30 a 19h30, tal y como se detalla a continuación:

1.    Curso de iniciación a la cata: 16 de enero
2.    Cata de vinos blancos y rosados: 20 de febrero
3.    Cata de vinos elaborados con barrica: 20 de marzo
4.    Cata de vinos monovarietales: 17 de abril
5.    Cata de vinificaciones especiales: 15 de mayo

Cada sesión cuesta 20€, existiendo la posibilidad de adquirir un bono por todas las sesiones por 90€. Toda la formación se realizará en la sede del Consejo Regulador Tacoronte-Acentejo, sita en Carretera General del Norte, nº97, en Tacoronte…¡¡¡toma buena nota!!!


Santi S.

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Para cuándo una ruta del vino en Tenerife?



Desde la lejanía la pregunta es fácil de entender: un destino turístico de primer orden, visitantes cada vez más ansiosos de experimentar algo más que sol y playa, y un mundo rural con experiencias que ofrecer. Pongámonos en el asiento de avión del turista que va una semana a Tenerife y que va mirando (concedámosle Wifi en el avión) lo que podría ofrecerle el mundo de los vinos de esa isla. Está buscando lo que ha visto en otras regiones: una ruta del vino que le permita combinar su coche de alquiler con senderos señalizados que atraviesan viñedos, bodegas abiertas para probar los vinos y ofertas gastronómicas para terminar el día. Y le va costar encontrar alguna oferta integral que le inspire confianza. Terminará probablemente, en caso de insistir, haciéndose su propia ruta con la muleta del TripAdvisor y es probable que se lleve más de una frustración en el intento de llevarla a cabo.

Y desde la cercanía también es posible entender por qué hasta la fecha no hemos logrado la necesaria coordinación para ofrecer al mundo una ruta del vino en Tenerife. El viñedo está dispersado y fragmentado en comarcas que compiten entre sí para atraer la atención de los visitantes, algunas más cercanas a los centros turísticos, otras más alejadas. Muchas bodegas son difíciles de encontrar, no siempre están abiertas y acondicionadas para visitas. No ayuda tampoco que el debate político-sectorial sobre las Denominaciones de Origen de los últimos años haya minado aún más la cohesión sectorial que, al parecer, no es capaz de demandar, diseñar e implementar iniciativas integrales que abarquen toda la isla: la creación de redes que faciliten la comunicación de la oferta de experiencias eno-turísticas a los visitantes.

Por consiguiente, a pesar del aparente “win-win”, ganancias para todos, que desde del asiento del avión son fáciles de ver al contemplar la isla como un todo, no tenemos una red integral de experiencias eno-turísticas. Sabemos lo que deberíamos hacer y sabemos por qué no lo estamos haciendo. Las oportunidades siguen estando ahí; ¿para cuándo una ruta del vino en Tenerife que funcione?



D.G.